Sesión Antonio Castro 15 J Marbella Social Hub

Dentro de las Industrias Culturales y Creativas, el sector del entretenimiento audiovisual no debe subestimarse. Y es que se percibe, intensificado por la digitalización de la cultura, como algo efímero y con pocas garantías de lograr una estabilidad en materia económica. Es ese eslabón, el “cómo” puede construirse un camino sólido encontrando oportunidades en estas industrias, lo que parece que falta.


Antonio Castro se doctoró en Comunicación en la Universidad de Málaga con una tesis donde proporcionaba herramientas para el diagnóstico y líneas de actuación en las ICC de Andalucía. Su amplia experiencia previa trabajando como productor, director técnico y coordinador de equipos en grandes productoras de televisión puso la semilla para una prolífica carrera como docente e investigador que aún sigue ejerciendo. Y en la sesión del pasado 15 de junio -enmarcada en la Escuela de Marbella Social Hub- nos proporcionó ese eslabón.


Su intervención confirmó que las ICC son generadoras de economía pero, más significativamente, de la cohesión social que conlleva la promoción de lo local. Es decir, el sentido de la pertenencia y la identidad, lo que perdura. Y es aquí donde las políticas públicas necesitan ser más efectivas. 

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Desde que los datos confirman que las ICC son aproximadamente el 3/4% del PIB en España y generan el 3,5% de empleo y conforman el 3,9% de las empresas nacionales, ya no pueden relegarse a la fragilidad de lo pasajero. Andalucía posee el 13% de las empresas nacionales dedicadas a este sector y genera, concretamente en Málaga, el 20,1% del empleo. Por si no fuese suficiente, la alta cualificación y la edad de sus trabajadores/as, mucho más baja que en otros sectores, son características principales de un tipo de industria emergente. 


Teniendo como base este diagnóstico, Antonio Castro se sumerge en las necesidades para que pueda existir un ecosistema creativo robusto. Y es que fueron los primeros arquitectos urbanistas quienes proyectaron los distritos creativos que se dan en la mayor parte de las grandes ciudades. Para ello, señala la importancia de unas infraestructuras y unos núcleos (ICC, educación, administración, sociedad, empresa) donde pueda darse un flujo de innovación pluridireccional. 


En el caso de las ICC, la materia prima es la creatividad -muy ligada al concepto de talento-. Al eterno debate neuro-psicológico de lo innato y lo aprendido. Sin embargo, lejos de despejar esta incógnita, lo que sí se afirma es el componente social que tiene el desarrollo de la creatividad, pues el vivir en continuo cambio hace necesaria una adaptación en la que tarde o temprano deben desaparecer unas estructuras para dar lugar a otras. Esta es la verdadera raíz que nutre y promueve la construcción de todo lo demás y es la base en la que deben sustentarse las políticas públicas para generar de ella un tipo de economía, la creativa. 

Por lo tanto, la fórmula de Antonio Castro para que exista un desarrollo óptimo y duradero de las ICC se compone de:


– Infraestructuras

– Fomento y atracción del talento

– Sistema educativo especializado

– I + D

– Comunidad Social

` – Tejido empresarial innovador

– Politicas públicas eficaces


De esta forma aporta y concluye Castro ese eslabón y lo conecta de forma directa con las bases del Índice de Creatividad Global para las ciudades del futuro: las 3T, Tecnología, Talento y Tolerancia. 

Y así cierra, dándonos una fundamentación del impulso necesario para crear y creer en Marbella, lugar donde pueden darse esas condiciones idóneas partiendo de la puesta en valor de su auténtica comunidad.

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